Caminaba
En mi camino te encontré
Un verso nacido del encuentro
Caminaba entre preguntas sin respuestas,
llevando el peso de días inciertos,
cuando la vida, sabia y misteriosa,
me mostró un amor diferente.
En mi camino te encontré,
te busqué y te hallé.
No para poseerte o cambiarte,
sino para aprender qué es amar de verdad.
Logré ver tus ojos,
vi tu corazón y tu mirada.
En ellos descubrí la pureza
de quien ya tiene su propio caminar.
Logré ver mi realidad, y allí estuviste,
lo milagroso de mi ser,
lo maravilloso de la vida.
Me enseñaste que amar no es retener,
sino desear tu felicidad.
Estuviste acompañada,
y eso vale más que mil jazmines.
Porque tu sonrisa al lado de quien eliges
es más hermosa que cualquier jardín que yo pudiera ofrecerte.
En la lluvia amaneció el amor,
pero no el que yo esperaba.
En la oscuridad, la luz de tus ojos
me enseñó a amar sin esperar nada.
El palpitar de tu corazón
es el amor verdadero,
ese que late libre y contento,
ese que respeto y venero.
Por ello te quiero,
por ello te valoro,
no para que seas mía,
sino para que seas quien eres plenamente.
Y ahora camino distinto,
con el corazón más ancho,
habiendo aprendido que el amor más grande
es el que se entrega sin ataduras,
el que bendice desde la distancia.
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